Entre las cosas que encuentra el viajero en su paso por Cuba, siempre podrá contar con el perfume que el humo de tabaco y los efluvios del ron dejan en toda la isla. Para cualquier visitante que llegue a sus costas, Cuba se presenta como un paraíso lleno de rincones encantados, como los cafetales en Pinar del Río, las sierras, las bellezas coloniales de la Ciudad Vieja en La Habana, o los más de 4000 cayos e islotes.

 
  La Habana
Pinar del Río
Cienfuegos
Sancti Spiritus
Camagüey
Santiago de Cuba
Archipiélago de los Canarreos
 

Breve Historia de Cuba

Cuando Cristóbal Colón arribó a Cuba el 27 de octubre de 1492 y sus naves recorrieron durante cuarenta días la costa norte oriental de la Isla, pudo apreciar, junto a los encantos de la naturaleza exuberante, la presencia de pobladores pacíficos e ingenuos que le ofrecían algodón, hilado y pequeños pedazos de oro a cambio de baratijas.

Dos años después, al explorar la costa sur de Cuba durante su segundo viaje, el Almirante se percataría de la diversidad de esos pobladores indígenas, pues los aborígenes de la región oriental que lo acompañaban, no podían entenderse con los habitantes de la parte occidental.

Ciertamente, el poblamiento de la Isla se había iniciado cuatro milenios antes, con la llegada de diversas corrientes migratorias: las primeras probablemente procedentes del norte del continente a través de la Florida, y las posteriores, llegadas en sucesivas oleadas desde la boca del Orinoco a lo largo del arco de las Antillas.

Entre los aproximadamente 100 000 indígenas que poblaban la Isla al iniciarse la conquista española, existían grupos con distintos niveles de desarrollo sociocultural. Los más antiguos y atrasados ¾ ya casi extinguidos en el siglo XV¾ vivían de la pesca y la recolección y fabricaban sus instrumentos con las conchas de grandes moluscos. Otro grupo, sin despreciar la concha, poseía instrumentos de piedra pulida y, junto a las actividades recolectoras, practicaba la caza y la pesca. Más avanzados, los procedentes de Sudamérica ¾ pertenecientes al tronco aruaco¾ eran agricultores, y con su principal cultivo, la yuca, fabricaban el casabe, alimento que no sólo podía comerse en el momento, sino que también se podía conservar. Confeccionaban objetos y recipientes de cerámica y poseían un variado instrumental de concha y piedra pulida. Sus casas de madera y guano de palma ¾ los bohíos¾ agrupadas en pequeños poblados aborígenes, constituirían durante varios siglos un elemento fundamental del hábitat del campesinado cubano.

 

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